Aclaraciones sobre aspectos del Camino Espiritual

Dzogchen; acerca del hacer y no hacer.

Tengo buenas y malas noticias. Las malas son que, “Yo no puedo salvaros del sufrimiento”, las buenas son que, “Vosotros si podéis hacerlo, si os ponéis a ello”. Otras noticias malas son que, si uno no hace nada para salir, por sí solo, el sufrimiento no desaparece, y lo mismo sucede con las reencarnaciones; lo bueno es que si uno entrena su forma de ver, sentir y actuar, puede dar los pasos necesarios que abren la posibilidad de la liberación.

Por otro lado, en todos los caminos inferiores a Dzogchen, se dice que uno tiene que hacer algo, es decir, tiene que corregir conductas, purificar velos, acumular virtud, tiene que entrenar en samadhi, tiene que analizar la mente etc., o se tiene que generar como la deidad, acumular mantras, etc. Todo esto es muy válido para las primeras fases del camino.

Pero en Dzogchen se dice, y esto es muy fácil malinterpretarlo si uno no está realmente preparado para entenderlo, y no estar preparado quiere decir, que no hayas purificado los suficientes velos, que no hayas acumulado la suficiente virtud, y que no tengas la suficiente devoción, en Dozgchen se dice, que la mente en sí, la realidad verdadera de lo que tú eres y todas las cosas son, ya es pura y perfecta tal y como es, por lo tanto, ¿quién tiene que hacer qué?, ¿y con qué?, de esta forma, con esta comprensión, se está introduciendo a la forma de ser, es decir, a la verdadera realidad de lo que uno y todo es. Y como ya es así, más allá del tiempo y la transición, no puede variar, es indestructible y espontáneamente lograda.

Ahora bien, si esto se malinterpreta, y es muy fácil que así ocurra por inmadurez básicamente, uno cree que simplemente no tiene que “hacer nada”, entendiéndolo como algo ambiguo y general, como una mera idea. De esta forma, la persona sigue pensando, agarrándose, rechazando, actuando por egoísmo etc., sin darse cuenta de que, aunque piense que no hay que hacer nada, o peor todavía, que no está haciendo nada, está simplemente haciendo lo mismo que antes, es decir, vivir y actuar de forma ordinaria, sujeta a la dualidad, al agarre a una entidad, a creer que las cosas existen de forma real y sólida, al apego y el rechazo etc., en fin con todos los errores de la superposición que produce la mente ignorante.

Por lo tanto, claro que en Dzogchen, en lo que ya ES, no hay que hacer nada, pero eso es así, si uno realiza lo que es y cómo estar en la realidad verdadera o el estado de pureza primordial en sí, pero si no es así, ¡claro que uno tiene que hacer! Ahora bien, hay varias formas de entender lo que es hacer y no hacer, por ejemplo, en general, hacer es construir algo, esforzarse en algo para conseguir algo, etc., pero en Dzogchen, hacer también significa, deja de crear, deja de fabricar, deja de pensar, dejar de luchar con todo lo que sientes, o sea que es “un hacer”, pero dedicado al “no hacer”, o a dejar de hacer lo que normalmente y ordinariamente como compulsión y obsesión uno hace.

Por lo tanto, en Dzogchen, hacer es un no hacer. No hagas lo que sueles hacer en ningún sentido, y quédate tranquilo, lúcido y abierto en lo que eres. En este camino es importante dilucidar o aclarar lo que uno Es.

Hay dos formas de hacerlo:

  1. Si uno realmente practica el “dejar ir”, o lo también llamado “soltar”, “entregar” etc., la mente tarde o temprano se aclara como las olas en el mar o las nubes en el cielo. Cuando esto ocurre, la mente en sí, en su estado puro y genuino, se presenta o brilla por lo que es; una vez que esto ocurre, uno simplemente se da cuenta de lo que es, y además ve que eso es siempre lo que ha sido y lo que siempre ha estado como fondo de toda experiencia, entonces uno preserva, igual que lo venía haciendo, la forma de estar de forma natural y relajada, sin hacer nada con lo que surge, pero a la vez, siendo o reconociendo con consciencia presente lo que uno ES.
  2. La otra forma es que uno es introducido a esa naturaleza mental, es decir, a lo que uno es en su estado último, puro y genuino. A partir de ahí, si esa introducción ha ocurrido, como sabes que eso es el único estado verdadero, no haces nada con todo lo demás que simplemente surge como expresión de ese estado y además nunca te separas de ese estado en sí. Por lo tanto, la persona es capaz de mantenerse de forma natural en el reconocimiento de lo que ha sido introducido por el maestro.

El Guru; acerca de Su Intención.

Quiero aclarar que, yo no estoy aquí para que seamos colegas, o para criticar vuestras vidas, o para juzgarlas, o para entreteneros como si fuera un malabarista o alguien curioso de ver. A mí realmente no me importan vuestras vidas a nivel ordinario, ni me meto en ellas, a excepción solo aquellos asuntos que me afecten directamente por vínculos creados, pero absolutamente nada más.

En el mundo espiritual, tampoco nadie va en busca de un maestro para cambiarle la vida a este, es decir, para corregirle lo que uno cree que él debe hacer o no, ¡faltaría más!, pero como seres ignorantes e inmaduros, a veces nos dejamos llevar por nuestros impulsos pueriles y orgullos y creemos que tenemos el poder y el derecho de decirle a todo el mundo lo que deben o pueden hacer o no, ¡qué obsesión más estúpida tenemos colgada en nuestro ego! ¿Es que no os dais cuenta de que eso es uno de los peores entretenimientos de la mente ordinaria, que solo destruye y perturba la virtud, la mente meditativa y los buenos karmas? Yo he sido inspirado por muchos maestros de muchas formas, ¿creéis que, por el hecho de conocerlos y sentir conexión, y querer seguir sus consejos y enseñanzas, eso me ha dado el derecho a juzgar sus vidas, sus comportamientos, sus decisiones personales, sus motivaciones etc.?, ¿o es que lo hago porque me creo mejor que ellos? ¿Es que no puedo dedicar mi tiempo y mi vida a cosas mejores y más constructivas? ¿Es que tengo realmente mucho tiempo que perder? Si uno se tuviera que fijar en las conductas visibles de los gurus para escogerlos, nadie encontraría a ningún guru, ¿o es que todo no es cuestionable, incluso para el más santo de los santos? Qué lástima, que desde la mente dual, que no hace nada más que pensar y obsesionarse sobre todo lo que no es importante y es superficial, criticar y llegar a conclusiones estúpidas es su pasatiempo, ¡qué absurdo amigos! ¿ No os dais cuenta de que eso es lo que hemos hecho ya toda la vida? ¿Y para qué nos ha servido?, ¿es que eso es verdadero discernimiento?

Mi consejo de corazón, y os lo digo porque es lo que yo reflexiono y uso en mi práctica, es que no tenemos tiempo que perder hermanos, el tiempo lo devora todo, TODO… no va a quedar nada…solo nos seguirán nuestros karmas y las tendencias mentales y emocionales que cultivamos cada día. Pero tenéis que saber, que la iluminación no es un cuento de hadas, no es algo imposible, es una realidad más real que todo este sueño, porque es lo que le da vida a todo este sueño alucinatorio. Es la raíz del ser y la consciencia lúcida, es el conocimiento total de todas las cosas. Pero solo nuestro interés en querer abandonar el ego, la importancia personal, la búsqueda de los interminables deseos, preocupaciones, miedos, inseguridades, expectaciones y todas nuestras tendencias, es lo que hace que nuestra realidad verdadera pueda brillar por lo que es.

Por mi parte, no estoy interesado en perder el tiempo, ni en jugar con vosotros, ni engañaros con tonterías, yo lo único que quiero y deseo para vosotros es que podáis despertar a vuestra realidad verdadera aquí, ahora y eternamente. NO QUIERO NADA MAS, no tengo interés en otra cosa; he visto mi vida, mi muerte y el futuro. Se lo que hay y lo que soy, y dentro de todo esto que es como un sueño, como una gran ilusión mágica, la realidad de lo que soy, del ser puro, es lo único que subyace todo, es la base de todo, es el principio y fin de todo, y en verdad, es lo único que ES, todo lo demás, ni fue, ni nació, ni está, ni desaparecerá; simplemente no tiene realidad verdadera.

Por eso, ¡Despertad! ¡Despertad del sueño profundo de la inconsciencia! Y mirad quienes sois de verdad, todo lo demás es solo un producto de la imaginación.

ESO es lo que todos los gurus enseñan, AHÍ es donde viven, y si buscamos la verdad, no está en sus vidas ordinarias, está en la transmisión directa de ESO, y ESO es lo único que nos debe interesar.

 

¡Que vivan todos los Gurus!