PUJA DEL SUPREMO BINDU

LAS DOS VIAS DEFINITIVAS DEL CAMINO: LA ENTREGA Y LA SABIDURÍA

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 LOS DOS SENDEROS DENTRO DEL CAMINO DE LA SABIDURIA

 

Que nadie se asuste de esto, (de que sube la energía)… eso es la expresión del camino de la devoción. Devoción quiere decir amor por la deidad, por la realidad verdadera. Si sientes amor por la realidad verdadera, por Dios o por cualquiera de sus manifestaciones, eso es devoción. La devoción es como un imán, y el imán atrae el hierro. Si tienes una fuerte devoción, Dios tiene que presentarse. Dios no tiene ninguna debilidad. Solo una, la debilidad por sus devotos, esa es la única. Si un devoto llama a Dios, da igual lo que haya hecho, Dios se presenta, se manifiesta, esto quiere decir que hay una interdependencia entre Dios y el devoto. No solo depende de Dios, depende del devoto, eso es la devoción. Ramana Maharshi decía que todos los caminos culminan en dos últimas vías; uno es el camino de la sabiduría, que significa preguntar e investigar, en ¿Quién soy yo?, y el otro es el camino de los medios hábiles, que es la entrega. Pero aquí la entrega no es devoción, la devoción es otra cosa. La entrega según Ramana Maharshi, es cuando un devoto o un aspirante decide poner su vida en las manos de lo que para él representa la verdad, puede ser Dios sin forma como Ala… o puede ser Dios con forma, como krishna, Rama, Cristo o el Guru… Te puedes entregar, es decir, confiar tu vida, a Dios, a la deidad, (que es Dios con forma), o a la realidad verdadera, da igual como lo llames. Normalmente en el hinduismo, que es la madre de toda la espiritualidad, lo llaman Atman, eso quiere decir la Consciencia Pura en sí, es decir lo que nosotros en budismo llamamos Buddha, que quiere decir el estado despierto, el estado que no tiene ignorancia, el estado que no sufre cambios, que lo penetra todo, todo y a todos los seres en todos los reinos, todo, la materia, todo. Entonces el camino de la entrega es el medio hábil que usas cuando no te sientes preparado para hacer sabiduría, pero quieres hacer algo, porque esas son las dos últimas vías para llegar, son la cima de todos los caminos. La entrega quiere decir, que entregas todo tu mundo, pero especialmente tus pensamientos, y tu ego, esa es la entrega más dura y la más difícil de hacer, pero es la verdadera entrega, todas las demás son solo preámbulos. La verdadera entrega es que le ofreces a Dios, a la Deidad, o la realidad verdadera todos tus pensamientos, todo tu ego, todos tus deseos, todo lo que sientes que es tuyo y que eres tú, se lo entregas todo. Normalmente eso tiene grados, porque nadie puede hacer eso de forma completa desde el principio, no es posible. Las tendencias de tu ego te lo impiden. Para nosotros, los seres ordinarios, el ego es lo más valioso, pero es el ego el que nos hace sufrir. Si eres capaz de entregar eso, todos tus pensamientos, cada día un poco, …y un poco más, …y un poco más, …y un poco más, llega un día en que experimentas la purificación de tu ego y de tus pensamientos, y cuando experimentas la purificación, en ese momento, conectas con el mundo de la sabiduría.

Esto quiere decir que puedes ir por el camino de la sabiduría o por el de la entrega. Cuando tú entregas totalmente tus pensamientos y tu ego, que quiere decir, ¡fijaos bien lo que quiere decir!: ¡que nunca más te preocupas por nada! Cuando has entregado todo, nunca más te preocupas por nada, y menos por tu entidad. O sea que es difícil, pero cada día se puede ir haciendo un poco, tienes que habituarte. Nosotros lo que hacemos de forma ordinaria, es construir agarre y proteger la entidad y los pensamientos, pero en el camino espiritual tienes que purificar eso. Cuando decides conscientemente que quieres entregar tu ego y tus pensamientos, entras en el camino. Pero eso va a llevar tiempo, tienes que ir poco a poco, y tienes que esforzarte. Si no te esfuerzas nada ocurre, nada cambia. Te tienes que esforzar todos los días, un poco cada día, un poco más, un poco más. Entonces, en cierto nivel, cuando has acumulado mucha entrega, en cierto momento, experimentas purificación. Esa purificación significa que todo el enredo de los pensamientos y tu sensación de entidad, de yo, de individuo, por un instante o más cesa, ese es el signo de la purificación. Y cuando cesa, durante un tiempo experimentas el vacío, o sea, que es lo mismo que en el camino de la sabiduría, porque cuando te preguntas continuamente; ¿Quién soy yo, quien soy yo? Lo que estás haciendo es amarrar tu energía que es como un embudo. Los pensamientos son como la parte ancha del embudo, es como muy amplio, lo cubren todo y tu entidad es la boquita pequeña del embudo. Cuando estás haciendo el ¿quién soy yo?, estas intentando recoger toda la energía a esa boquita pequeña, a la entidad, y al recogerla estas intentado que se concentre. Y conforme se concentra y sigues preguntando, la mente y la energía se unen en el corazón, y cuando se unen atraviesan la apariencia de la entidad y experimentas lo mismo que en el otro camino por un instante o más. Lo que experimentas es la desaparición de la entidad, eso es el vacío y eso es la purificación de la entidad, ¿lo entendéis? Los dos caminos llevan al mismo punto. Una vez que ves el vacío, eso se llama la no-dualidad. En el vacío la cualidad de las dos cosas desaparece, y cuando estás en el vacío, aprendes a morar ahí, a estar ahí, suelto, despreocupado, totalmente absorbido ahí. Porque has entendido que esa es la verdadera realidad, has aprendido que no eran los pensamientos, que la realidad no es una sensación que va y viene, porque el vacío no se mueve, el vacío lo penetra todo.

Entonces, cuando estás ahí, conforme acumulas estabilidad, es decir, acumulas tiempo de estar ahí, el aspecto de vacío, (que se llama consciencia pura o luminosidad), empieza a brillar. ¿Por qué brilla eso, y ahora no brilla? Porque el ego ahora mismo está estorbando a que eso brille. El ego lo manipula todo y esa manipulación evita que la pureza de la realidad verdadera se manifieste. Entonces cuando estás viendo el vacío o lo has entregado todo, y todo desaparece, y entras en el vacío, y estabilizas ese vacío, que es una mente no dual, ahí no hay dos. Ahí solo está el vacío, tu consciencia sabe que está viendo el vacío. Cuando estabilizas eso, poco a poco la luminosidad o la consciencia primordialmente pura empieza a brillar de forma natural. Eso no es creado por nadie, pero brilla porque tu no estás manipulando nada, el ego no entorpece. Desde ese vacío, la luminosidad brilla y llena todo tu mundo. Cuando experimentas el vacío, todo lo que tu defines como mundo, la apariencia, se colapsa, y eso es la purificación de la apariencia y del ego desde ese vacío. Cuando la luminosidad sale, lo penetra todo, y entonces entras en otra fase en la que ya no ves las cosas desde el ego, desde los pensamientos. Las ves desde el vacío, por lo tanto, estas en la realidad verdadera. Ese es el proceso, en las dos vías por igual. Pero si no decides hacer el proceso y esforzarte, aunque eso sea tu realidad verdadera, tu no vives en ella, y por lo tanto no gozas de su iluminación, de su felicidad, de su libertad, no gozas de eso. Lo que experimentas son tus pensamientos, que es la experiencia de tu ego, solo eso, y eso se llama samsara, que es el ciclo de sufrimiento, de renacimiento y muerte. Aquel que ve la verdad y mora ahí, purifica ese ciclo, y eso es la iluminación.

Estamos en una época muy difícil para practicar, mucho más difícil que hace dos mil años, muchísimo más. Pero ahora mismo solo tenemos esta vida, es decir que, aunque hay miles de vidas, los problemas que experimentamos, los experimentamos ahora. O sea, que es ahora cuando tenemos que hacer algo. Todo lo que pospongáis, no lo vais a hacer. Da igual lo que queráis, todo lo que creáis que vais a hacer mañana, pasado o en un año, no lo vais a hacer. Tenéis que empezar hoy. El esfuerzo está en el presente. Si ahora te esfuerzas, mañana te esforzarás; si hoy no te esfuerzas, mañana no te esforzarás, porque esa es la ley de la tendencia. Tenéis que pensar el tiempo que tenéis. ¿Vosotros sabéis la cantidad de engaños que tenemos?, es muy grande. Hace poco un familiar mío, que estaba punto de jubilarse, que lleva toda la vida queriendo jubilarse, y siete meses antes de jubilarse coge un cáncer y muere. Justo antes de jubilarse, ¿qué sentido tiene? Esperas a que mañana sea mejor, a que las circunstancias sean mejores, a que estés más tranquilo, o a que tengas más comodidad, o más dinero, o más libertad. Entonces dices: “Practicaré cuando este mejor”. Eso es mentira, eso no ocurre así, porque no sabes lo que va a pasar mañana. El continuo de la práctica, de la aspiración y del esfuerzo, lo tenemos que plantar hoy, hoy, hoy, continuamente.

Sobre la permanencia continua en el estado presente.

Aunque uno practique, no debe tener mucha expectación. Si tienes mucha expectación, ese es el primer obstáculo para que ocurran los cambios. Expectación quiere decir que siempre quieres estar bien, y eso no es posible. Tienes que renunciar a eso, a ese deseo, porque eso es un obstáculo. Lo más importante cuando uno empieza a practicar, y cuando lleva mucho tiempo también, lo que te ayuda a mantener la fuerza y el ritmo de la práctica es la aspiración. Pero no te fijes en el fruto. A veces uno se preocupa y dice “¿Por qué si hago esto yo no me siento así?” Porque estás buscando sentirte de alguna manera, entonces quieres hacer algo y enseguida buscas el resultado. Eso al final, se convierte en una obsesión. Entonces lo que te ayuda a ir día a día, es una aspiración pura. Cuanto más pura es, más preserva tu práctica, y más preserva tu intención y tu disciplina. En cualquier práctica lo más importante es que veas cuál es tu motivación y querer generar la motivación más pura, más altruista, la que sea menos egoísta. Si por ejemplo, dices “Voy a practicar para sentirme bien” eso es una motivación egoísta y eso puede ayudarte un poco, pero tarde o temprano se desmonta, pero si tú dices: “Voy a practicar para estar bien, pero para que pueda beneficiar a otros”, eso produce tal cosa que hace que en tu practica haya menos obstáculos, porque desde el principio le estas quitando la importancia a tu ego.

Bien, por otro lado, otra cosa es cuando intentas estar en el presente. Si no lo entiendes se convierte en una tensión, porque al principio no podemos dejar de conceptualizar lo que estamos haciendo. Entonces la práctica de estar en el presente se convierte como en algo muy limitado, muy “Voy a estar aquí, voy a estar aquí, voy a estar aquí…” Eso no es relajado, eso no es fluido, eso no permite, eso cierra. En el camino de la sabiduría hay dos vías; una es el “¿Quién soy yo?” y la otra es permanecer con la sensación de yo soy. Para mí eso es mejor que estar pendiente de si estas en el presente o no. Yo te aconsejo que hagas eso, o hacer el “¿Quién soy yo?” Pero lo mejor es que cada uno lo pruebe. A veces el “¿Quién soy yo?”, si eres muy intelectual, llega un momento en el que también te ahoga, porque empiezas a obsesionarte. Con la otra vía no tienes que pensar tanto. La otra vía es solo, morar como lo que tú eres. Esa es la vía que enseñaba Nisargadatta. Ramana Maharshi enseñaba el “¿Quién soy yo?” y Nisargadatta enseñaba a morar en el Atman. Atman quiere decir la esencia de tu entidad, no la sensación de, “Yo quiero, yo soy, yo…” no eso no, eso es la entidad burda. La esencia de la entidad empieza porque eres consciente de que para que digas “yo quiero esto, yo quiero lo otro” lo primero que hay es el “Yo soy”. O sea que el “Yo soy” es el punto de partida de todas las demás experiencias. Entonces lo primero que tienes que hacer es, cada vez que tu mente se va a “quiero esto, o lo que sea…, o esto no me gusta” dices: “entonces, ¿de dónde sale eso? ¿Cómo experimento yo eso?” Y dices, “Lo experimento porque Yo soy”. Ahí estas yendo al núcleo. Tienes que ser consciente de que cuando tú experimentas, lo primero que hay es que tú eres, entonces intentas acomodarte ahí. Tú sabes que hay un montón de cosas, pero todas dependen de que tú seas. Entonces tienes que intentar relajarte, aposentarte en que tú eres y dejar lo que sea como sea, como está, salga lo que salga, pero tu consciencia tiene que morar en el conocimiento Yo Soy, solo eso. Si haces eso y empiezas a estar mucho tiempo, entras en la experiencia del Atman, que es la esencia de la entidad, esa es la puerta a la realidad verdadera. Entonces cuando te estableces totalmente en esa sensación de Yo soy, entras en otra fase. En esa fase que entras, te separas de las tres experiencias ordinarias del ser humano, que son; vigilia, sueño y sueño profundo. Cuando eso ocurre entras en el cuarto estado, que se llama Turiya. Nosotros, desde el ego experimentamos la vigilia, que es la unión de los tres estados, porque experimento cuerpo, experimento pensamientos e inconsciencia, es decir, que no veo la verdad. Entonces el cuerpo en la vigilia, es la vigilia. Los pensamientos, son los sueños, y la inconsciencia, que no ves la verdad, es el sueño profundo. Y estos están todos juntos en la vigilia. Cuando te estableces en el Yo Soy, llega un momento en el que la sensación de yo soy se hace tan fuerte, que te desconectas, porque el ego se purifica, y te desconectas de la vigilia, de los sueños, y del sueño profundo. Entras en otra fase, Turiya, que es el cuarto estado, y así te conviertes en el testigo de las tres fases, es decir, que las tres fases pasan por delante de tu consciencia y a ti no te afectan, las ves pasar y no te afectan, y si sigues estando ahí cada vez más y mas, entonces entras en otro estado, que se llama Turiyatita, y eso es la iluminación completa de acuerdo al hinduismo. Pero lo primero es, ¿cómo experimento todo esto? Y te das cuenta de que lo experimentas porque tú eres, y tu consciencia tiene que estar en lo que tú eres, que es la sensación de Yo Soy. Si te quedas ahí, tarde o temprano tu mente se silencia, y el ser, que es la consciencia pura, va brillando, y cada vez se aposenta más, dura más, y llega un momento en el que se desconectan.

Cuando te sientes muy obsesionado, muy preocupado porque no te gusta lo que experimentas, en vez de pensar: “¿Porque no se va?, ¡esto no me gusta!” solo tienes que decir: “¿cómo experimento yo esto? Lo experimento porque yo soy”. Entonces tomas consciencia de que tú eres, y cuando tomas consciencia te quedas ahí y te olvidas de todo, y conforme lo entrenes ganaras más fuerza en estar en el Yo Soy.

A mí personalmente me gustaría que se iluminara todo el mundo, pero yo no puedo hacerlo por vosotros, me gustaría pero no puedo.

Sobre la puja

Quiero recordar a todo el mundo, que esta puja y muchas actividades que vienen después, en realidad surgen con la intención de culminar el Proyecto Amitabha. Personalmente, por mí o para mí, no necesito ese proyecto ni la estatua, pero creo que eso puede beneficiar a mucha gente y por eso lo hacemos. Espero que salga, con tiempo saldrá, pero todo lo que podáis ayudar a correr la voz y hacer cosas que ayuden, yo os lo agradezco.

Sobre el nuevo ciclo de yoga

Una cosa más, es posible que el año que viene, quizá para primavera, haga un ciclo de yoga. Un ciclo de yoga para perfeccionar las posturas, pero cualquier persona que quiera puede venir desde el principio. El ciclo lo enfoco para poder ganar mucha más flexibilidad y poder hacer las posturas muy bien, o sea que va a ser un ciclo intenso. Yo sé que el trabajo físico es difícil, es duro para nosotros, pero el yoga cuando lo haces bien te ayuda a tener muchas menos enfermedades, o sea que tu salud es más estable, aunque puedas tener cosas, pero es verdad que tu salud mejora mucho y tu mente y tus emociones están más estables. En fin, yo recomiendo a todo el mundo que haga algo, que practique algo, que no abandone su cuerpo. Porque cuando tu abandonas tu cuerpo, esto trae muchos obstáculos a nivel emocional y mental. Pero entiendo que no es un camino para mucha gente, porque es duro esforzarse, no queremos esforzarnos, queremos pagar y comprarlo, así es nuestra mente.

Gracias por venir y ya nos vemos. Felices fiestas a todos, y que el año que viene sea mejor que este, que ojalá podáis encontrar la verdadera felicidad.