EXPLICACION

DEL MOVIMIENTO DEL PUNTO DE ENCAJE O DE PERCEPCION

&

PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE SAMATHA Y YOGA

 

Sobre el punto de encaje.

Antes he dicho que, en un sentido, en la presencia del Guru se dan momentos donde uno puede ver la esencia, ver y entender lo que es la esencia de la mente. Pero como he dicho, eso no suele durar porque nuestra mente se sigue agarrando a los hábitos, al ego. El ego está estancado, está agarrado, anclado en una forma de pensar, o en una forma de sentir y en una forma de describir el mundo. Entonces da igual quién seas, a todos les cuesta quitar la maraña de las tendencias del ego y de la mente. No sé si vosotros habéis leído los libros de Carlos Castaneda, voy a comentar una pequeña cosa.

Cuando Don Juan decide que Carlos es su discípulo, es porque el espíritu le ha dicho que tiene que coger a éste como su discípulo. Don Juan es un Mahasiddha, es una persona que domina las apariencias, puede transformarlas como quiera ¿me entendéis? Él puede con su cuerpo ir a mundos y volver. La destreza que tiene esa gente es inconcebible. Pero Don Juan antes no era así, era un ser ordinario. Le llevo muchos años conseguir ese estado. Cuando se encuentra con Carlos, Don Juan no es un ser ordinario desde hace ya muchos años, mucho tiempo. Él vive en una consciencia diferente, y por lo tanto no se acuerda de cómo se está en la otra. Por eso, cuando ve a Carlos, lo primero que piensa es: “Pues nada, esto es muy fácil, el espíritu me ha dicho que tengo que enseñar a esta persona, yo le voy a dar así, tres o cuatro golpes para mover su punto de encaje, su punto de percepción y que le revela la verdad, y ya está, ya he terminado”.  Esto es lo que piensa Don Juan, pero no fue así. El espíritu le forzó a que cogiera un discípulo para que él aprendiese cosas que no sabía. Tenía que aprenderlas a través de un discípulo. Entonces, con el poder que tenía, él pensada que de verdad le iba a dar un golpe o dos, que le iba a cambiar el punto de encaje y ya está.

Cuando el Guru o una sustancia, o un evento, o un accidente, o una muerte, o lo que sea, te cambia el punto de encaje (todo esto te puede cambiar el punto de encaje), porque hace que la realidad te dé en la cara, y te des cuanta de cosas, y tu mundo emocional se mueve, todo esto te desencaja del estado que estabas anclado. Esto quiere decir que tu percepción se suelta. Lo que nosotros necesitamos como seres ordinarios es que nuestra percepción se suelte, porque nuestra percepción está anclada; está anclada en lo que el ego quiere. El ego tiene miedo, tiene un montón de todas esas emociones, y todas ellas son anclas.  Por lo tanto, tu mente no tiene soltura para ver otra cosa, o sea que estás preso de un hábito, de un agarre a la entidad que es: miedo, expectación, deseo, … todo eso. Entonces Don Juan posee una técnica por la que es capaz con un golpe de mover el punto de encaje. Te mueve el punto de encaje de la realidad ordinaria a lo que se llama la segunda atención. La primera atención es la del mundo que tu mente describe. Y la segunda atención se da cuando los pensamientos paran y tu percibes otra cosa, porque ya los pensamientos no te dicen nada. Entonces tu mente esta suelta. Don Juan tiene la capacidad de trasmitir más energía a través un golpe, que eso es lo que hacen las sustancias o un evento muy fuerte, el shock que sentimos en realidad es una gran cantidad de energía. El shock no es algo que pare tu energía, parece que sí porque tú no estás acostumbrado, pero lo que te da un shock o una planta, es mucha más energía. La energía quiere decir que tu mente se suelta. Entonces, cuando le daba un golpe hacia que Carlos se moviera de la primera atención a la segunda atención, y así él pensó que con unos cuantos golpes Carlos lo iba a entender, y ya está. Porque cuando uno entra en la segunda atención, de pronto lo entiende todo, lo ve todo claro, es como si todo fuese evidente. Pero cuando vuelves a la primera atención se te ha olvidado todo, eres más tonto que un burro, … somos nefastos, burdos…, sí, eso es verdad.

Todo el proceso, todas las técnicas que se hablan en el camino espiritual, son solo para poder mover el punto de encaje, para que tu mente se suelte y puedas ver otra cosa, solo eso. Poder ver depende de la energía y nosotros tenemos un problema que es la mente ordinaria. En la percepción ordinaria tenemos un problema: uno es, que todas nuestras dependencias chupan energía y se la llevan, y por lo tanto nos quedamos sin energía. No solo no tenemos energía, sino que además nuestra energía está sucia por los actos no virtuosos. Sucia quiere decir que es pesada, esto es lo que quiere decir sucio, no quiere decir mala o buena, quiere decir pesada. Y por otro lado, por nuestras dependencias, hemos dado tanta energía que estamos secos, no tenemos ninguna masa de energía limpia, fuerte y ligera para poder usarla y poder cambiar nuestra percepción. Entonces Don Juan se dio cuenta después de un tiempo que le iba a llevar muchos años, más de 15 años dándole golpes. O sea que necesitamos una trasformación, necesitamos esforzarnos, necesitamos generar una nueva energía, cortar nuestras dependencias y generar energía fresca, limpia y ligera porque eso nos da la capacidad de mover el punto de encaje. En todas las tradiciones se puede ver eso, da igual quién sea el discípulo, porque hay discípulos con más méritos, con más capacidad, y con menos, pero todos requieren un proceso y un tiempo, eso es indispensable, todos lo tienen que hacer, no te lo quita nadie, nadie. Esto hay que entenderlo porque el cambio no viene de la nada, viene de tu esfuerzo. Esto es una pequeña historia que es muy interesante, porque cuando lo ves en otras tradiciones, tienes la oportunidad de ver el proceso.

Sobre la post-meditación.

Primero uno tiene que generar una cierta experiencia solo, es decir, solo aunque estés moviéndote, no solo cuando estas sentado, sino cuando te mueves, pero estas solo, para que puedas acostumbrarte a pensar y a aplicar lo que has entendido, a tu movimiento, a tu mundo, a lo que escuchas. Pero claro, eso tienes que entrenarlo aparte, no solamente cuando estés en sesión sentado. Yo creo que lo más importante durante mucho tiempo es la parte de Samatha, es la calma mental, porque si no, cualquier cosa que te venga al pensamiento no te deja centrarte, te distrae. Hay una forma de entender cómo se hace Samatha aunque haya mucho movimiento, y eso se llama “el pastor viendo las ovejas”. Eso quiere decir que el pastor aunque ve que las ovejas se mueven, él está tranquilo, tiene confianza de que no se va a ningún sitio. Entonces esa confianza de que no pasa nada, aunque se muevan, tienes que generarla. Si la generas y te quedas ahí, en ti mismo, Samatha te da continuidad. En este caso, cuando estas interactuando, tienes que aplicar eso en dos niveles: uno es tu mente, tus pensamientos; simplemente viéndolos como si fueran ovejas que están en el campo, pero tú no vas persiguiéndolas, ni te preocupan, las dejas. Y con el mundo de los seres con el que interactúas, lo mismo. O sea, tienes que tomar esa postura. La postura es: “todo lo observo, pero tengo confianza de que nada se va a ningún sitio, ya está”. Entonces eres capaz de ver y estar ahí con eso. Si eres capaz de observar una cosa y estar ahí tranquilo, solo observando, Samatha perdura, ¿entiendes? Entonces yo creo que el esfuerzo lo tienes que poner ahí. ¿Entonces qué pasa? Que esto que estoy explicando, lo tienes que hacer primero sentado, y luego cuando te mueves en tu casa, tienes que observar como haces lo que habías experimentado sentado, entonces te asomas por la ventana y miras como si vieras ovejas, ya está, tranquilo. Y luego lo vas aplicando en contacto con los demás, lo aplicas a tus pensamientos y a los demás, pero esa es la postura, ¿lo has entendido?

Sobre la continuidad

Cuando meditando uno experimenta caos, estás en un nivel donde no hay sabiduría. De acuerdo a la sabiduría, uno no puede experimentar caos. Yo creo que lo mejor primero es que uno se centre en el punto clave que es que haya continuidad. Tienes que saber lo que significa la continuidad, eso es muy importante. O sea si estas observando, y de vez en cuando, sin darte cuenta pierdes la continuidad de estar en ti mismo observando, no te sirve para nada, aunque los pensamientos vayan y vengan, no te sirve. Lo que te sirve es la consciencia que está observando y que no te vas, eso sí, eso es a lo que tienes que darle continuidad, ¿lo entiendes? O sea tienes que generar consciencia de continuidad. Entonces si lo haces bien, primero estarás dos minutos o tres minutos, luego diez, luego veinte. Normalmente, cuando pasas a veinte, hay algo que en ti que se calma. Cuando pasa una hora ya no te vas, estas en otro nivel, cuando llevas tres horas, es el principio del samadhi, no en estado último. Normalmente a partir de las tres horas es cuando desarrollas las tres experiencias, pero tres horas de continuidad. Las tres horas se hacen minuto a minuto, primero un minuto, y con continuidad. Tienes que ser capaz de entender y de estar en la continuidad. Eso se hace meditando, practicando esto, quiero decir que tienes que tener muy claro lo que vas a hacer, porque si no, cualquier cosa vale, pero no funciona.

Sobre pensar en lo que ves

Maestro: Eso está bien si lo haces una vez, pero si no paras de pensar sobre lo que ves entonces no estas practicando. Si no te das cuenta de eso, no purificas ni Samatha ni Vipashyana. Otra vez es lo mismo, lo más importante es la continuidad del ejercicio. O sea, si estoy mirando una cosa y esa cosa pasa o un pensamiento viene y se va, si lo miro y no me muevo de estar mirando, aunque venga otro, no me perturba. Pero en el momento en que venga algo como un objeto o un pensamiento y yo empiece a decir algo, ¡me he ido!, ya no tengo continuidad, lo más importante es la continuidad. Entonces tienes que ser capaz de observar, solo observar, da igual lo que pase. Cuando te ves con una tendencia, la observas y ya está. Es que es solo eso, no hace falta que pienses si es buena o mala, o si te saca o no, eso es peor, solo tienes que observarla y dejarla, ese es el entrenamiento, solo eso. Si lo observas y lo dejas, viene una cosa y se va, pero tu continuidad está en la observación, entonces Samatha se está acumulando, pero si cuando viene te preocupas, o piensas esto me estorba o lo que sea, no es Samatha, ¿entiendes? Entonces es necesario que lo practiques así. Samatha Mahamudra es ser capaz de observar continuamente sin fijarte en nada, o sea que observas, pero no te fijas. No te fijas quiere decir que no te vas ni te afecta, solo lo ves y lo dejas, entonces da igual lo que haya, porque lo importante es que tu estés consciente, ya está eso es Samatha Mahamudra, solo eso, si no acumulas eso, da igual lo que hagas, no sirve.

Sobre obstáculos del yoga con la vida cotidiana.

Maestro: el problema del yoga es que llevarlo junto con la vida cotidiana es difícil, porque la vida cotidiana perturba mucho la acumulación que se hace con el yoga, con el físico, no con la mente. La mente tiene mucha más capacidad de integrar a otros niveles, más que el cuerpo. Puedes probar simplemente a ponerte más aceite, tres o cuatro días a la semana, a lo mejor eso amortigua el efecto dañino de la vida cotidiana. Pero claro el yoga necesita de una calma. Si haces yoga y estas estresado o agitado por las cosas de la vida ordinaria, no te va bien. Se puede volver negativo, o sea que en el yoga tienes que estar completamente relajado. El yoga entendido de esta manera, no es como el yoga que se habla para el estrés. Si entiendes el yoga, este yoga espiritual que digo, puede ser negativo cuando las circunstancias no te favorecen. Sin embargo hoy en  día se dice que el yoga es para quitar el estrés, pero desde el punto de vista espiritual no es así. Todas y cada una de las practicas exige un ambiente, unas circunstancias favorables, si no las tienes la práctica no vale, ¿entonces para que hacerla? Es mejor hacer otra que te sea fácil poder integrar, ¿lo entiendes?

Cuando uno está practicando yoga es bueno el masaje, mucho masaje. Cuando uno está metido en el yoga físico fuerte, si te dan masaje te ayuda mucho, te quita muchos obstáculos y hace que puedas ir más rápido. El número de masajes depende de cada uno, a lo mejor necesitas dos meses seguidos, para que tu organismo se adapte a un ritmo. Yo creo que cuando hay obstáculos el masaje está bien, y el aceite también. Que te den masaje, pero fuerte, pero no un masaje relajante, que la persona que te lo dé sude, que te apriete.

 

Sobre Samatha.

Maestro: Puedes estar meditando en Samatha; en un minuto tú estás haciendo Samatha y está bien. Al siguiente minuto tienes un agarre, y por lo tanto Samatha ha parado, ¿entiendes? Si un agarre te saca de Samatha, ya no estás en Samatha, pero si lo ves y no te toca y no te distrae, y no te genera nada, entonces estas en Samatha, porque entonces ya no es un agarre. Lo estás viendo, y no generas nada. Entonces Samatha que es observar tranquilo y dejar ser, continua, pero si eso te perturba y te mueve, ya no estás en Samatha. El agarre es una reacción tuya ante algo, entonces al principio tienes que ver la cosa y tu agarre. Ves la cosa, ves que te sale agarre, y eres consciente, y lo miras y lo dejas. Cuanto más practiques, más rápido ocurrirá que algo salga y no lo toques, pero si no practicas mucho, sale y te agarras, y aunque luego lo sueltas, la práctica se ha parado ya. Cuando te implicas o te vas, has perdido Samatha, ¿entonces que tienes que hacer? Volver, conforme practicas. Volver es más rápido, y llega un momento en el que, aunque ves que sales, no te vas. Eso es el cuarto grado, tú ves que sales, pero no te vas. El primero es que tú decides poner tu mente donde sea. El segundo hay distracción y vuelves, pero se pasa mucho tiempo en distracción. El tercero es que tú empiezas a depurar la alerta, esto quiere decir que una parte de tu mente está concentrada y otra sabe que algo surge, entonces controlas no irte, ¿entonces que pasa? Que puede que te muevas pero vuelves, esa es la tercera. En la cuarta ya no te vas, surge, pero tú no te vas, vuelve a surgir, pero tú ya no te vas, tu consciencia está ahí y no se mueve, esa es la cuarta. O sea que en la cuarta hay continuidad, es el principio de la continuidad.