EXPLICACION

 SOBRE LAS DOS FORMAS DE MEDITACION QUE TE REVELAN LA SABIDURIA

 

Cuando digo de meditar en el Uno, no me refiero al uno como número: como uno, dos, tres cuatro… El uno (del uno, dos, tres, cuatro) como número, surge cuando tu observas y entonces surge un pensamiento, una emoción, una percepción, una imaginación, un recuerdo, ese es el uno más dos, más tres, más cuatro. Pero es no es el uno de la meditación del Uno. Milarepa lo llamaba el Uno sin dos. Yo lo llamo el Uno, sin uno, es lo mismo. Mientras ves algo diferente a la conciencia que ve, no estás viendo el Uno. Si yo siempre medito desde el uno viendo el dos, el tres, el cuatro, puedo ganar mucha alerta, pero eso solo es Samatha, solo, ahí no hay vipashana, o sea que ahí no hay sabiduría. Mientras hay dos, no hay sabiduría; no puede haberla, nunca, porque la sabiduría no depende de la dualidad. La sabiduría es innata, y es solo una cosa, no depende de dos. Por lo tanto, mientras hay dos, no puedes ver la sabiduría, y mientras no hay sabiduría, tú no trasciendes samsara, no puedes hacerlo. Samsara significa dualidad, que quiere decir, que la mente cree que existe algo diferente a ella, separado de ella. Mientras la mente crea eso, tú no puedes liberarte. Por lo tanto, en el Uno sin dos, no hay uno y no hay dos. En el Uno, sin uno, tampoco hay uno, ni dos. Cuando se dice que no hay eso es una negación: no, no, no, … yo no soy esto, … yo no soy lo otro… o no hay esto, … o no hay lo otro, … o no hay yo, … Todo eso es una negación, pero al principio es necesario para trascender la fijación sobre la existencia de las cosas. Como tenemos un extremo tan fuerte sobre la creencia de existencia de cada cosa, la primera parte del camino de la sabiduría es negar esa existencia. Entonces yo no soy eso, o eso no existe. Pero eso todavía no es sabiduría, porque si yo digo “esto no existe”, es mentira, ¡claro que existe! Lo toco, me lo bebo, … es algo que existe, pero esa primera fase destruye la primera fijación fuerte que tenemos sobre la existencia de cada cosa. Eso es el principio de ver el vacío, pero es solo el principio, no es la sabiduría; te estas preparando y tienes que hacer eso primero porque si no, no puedes avanzar. Pero si eso se queda como una idea muy fuerte en tu mente, eso no es bueno. Si tu mente cree que nada existe, se va al otro extremo, por lo tanto, eso no es sabiduría. Eso es el otro extremo, que se llama nihilismo, y eso es peor que creer que existe, es mucho peor. Porque mientras crees que existe también crees que existe lo bueno, y entonces puedes hacer el camino, y generar virtud. Pero si crees que nada existe, no existe lo bueno y no existe lo malo, por lo tanto, puedes hacer lo que quieras, y eso no es bueno porque ahí cuesta generar virtud. Nosotros como seres ordinarios, nos movemos en esos extremos, no podemos evitarlo. Lo único que rompe esto es la verdadera sabiduría. Si la sabiduría la estamos generando solo a nivel mental, intelectual, va a ir a un extremo u otro. La sabiduría tiene que trascender el intelecto y eso es algo que al principio nos cuesta entender, porque todo nuestro mundo, todo, está basado en el intelecto, ¡todo, todo, todo! Entonces romper eso cuesta, y no es solo pararlo. Porque en samatha, en la calma mental, lo paras, pero ahí no trasciendes la dualidad. Puedes fundirte con un objeto de percepción, pero eso no quiere decir que estás viendo su esencia. Cuando te fundes, tú y el objeto de percepción desaparecen, pero eso no es sabiduría, eso se llama samadhi. Entonces, samadhi es una absorción de dos cosas que se funden. Tu mente se queda estable, pero tú no has visto la verdad. Por lo tanto, cuando sales de ahí y otra vez vienen pensamientos y percepciones, tú vuelves a la dualidad, porque tú no has visto la verdad del observador y lo observado, no lo has visto. Solo la sabiduría te permite ver eso, esa verdad.

El camino de la sabiduría hindú normalmente va a través de: si tú te quedas en ti mismo, como cuando estamos haciendo samatha, y no generas ningún tipo de fijación sobre nada, entonces tarde o temprano tu mente se purifica de velos, pero ahí no te estas fundiendo con nada, o sea que no es samatha. Tu reconoces que estás ahí, tu mente está consciente y te quedas ahí pero no te fijas en nada; pueden surgir cosas o no, pero tú no te fijas, por lo tanto, cuando no te fijas de verdad, llega un momento en el que no surge nada, y cuando no surge nada pero tu estas en ti mismo, eso permite que la sabiduría innata aflore, se abra, se revele. Normalmente los indios lo hacen así, y Dzogchen también. Los tibetanos en general usan más mirar al vacío. Es un poco diferente, es similar, pero es un poco diferente. Entonces, cuando miras al vacío, no estas negando la existencia de las cosas, lo que estas queriendo ver es su última realidad, solo eso, pero no hay lucha, no hay negación, no hay concepto de esto es malo, o esto me estorba. Sí hay concepto no estás viendo el vacío, o sea que cuando penetras la esencia de las cosas y ves el vacío, no es una negación, no es un rechazo de las cosas, ¿entendéis? Porque ahí no hay pensamientos de “las cosas son malas” o “no me ayudan”, no hay pensamiento. Por lo tanto, cuando ves el vacío, lo más importante ahí es ver lo que queda, eso es lo más importante, pero si no ves el vacío no puedes ver lo que queda, por lo tanto, si ves el vacío y reconoces lo que queda, la sabiduría así también se abre. Estas son las dos formas, y esas dos formas se hacen dentro de tu mente, no en el mundo, solo en tu mente. ¿Habéis entendido las dos formas? Very good! Entonces cuando te quedas en ti mismo y no te fijas en nada, ¿qué queda? Te quedas en ti mismo y no te fijas en nada.

Da igual que afloren cosas, no te fijas en eso. Al principio puede ser difícil, porque nuestra tendencia es a fijarnos. Fijarnos quiere decir mirar y pensar; “que hay algo, que esto se ha movido, que esto es rojo, que esto es amarillo”, esa es la tendencia. Por eso puede ser un poco difícil al principio, pero si te acostumbras a hacerlo en tiempos cortos, te vas a habituar a eso, y entonces, poco a poco, lo otro  que simplemente es una tendencia errónea, poco a poco se purifica, y entonces veras que cada vez te cuesta menos estar en ti mismo sin fijarte. O sea, eso hay que hacerlo a tramos cortos, solo eso, ¿entendéis?