La Clave del Verdadero Reconocimiento 4

Sábado, 3 de noviembre 2018

Puede ser que algunas personas no les guste oír cuando digo que a mí no me interesan vuestras vidas ordinarias, y creo que eso puede ser malinterpretado fácilmente. Al igual que otras cosas que se dicen sin haber sido examinadas correctamente, uno simplemente llega a una conclusión fácil y acelerada.

Por supuesto que cuando expreso eso así, yo tengo una intención dhármica, no es porque sienta indiferencia o infravaloración hacia vuestras vidas ordinarias, al contrario, la razón básica es una enseñanza, es por el hecho de respetar vuestras vidas ordinarias, es por el hecho de respetar vuestras decisiones y actos pasados, hayan sido buenos o malos, esa es la razón por lo que lo digo de esa manera. Es porque respeto vuestra independencia y voluntad personal como seres conscientes, a pesar de que a veces uno acierte más o menos en sus decisiones, a pesar de que en muchas ocasiones uno esté sujeto a velos emocionales y mentales cuando toma decisiones y actúan para con su mundo. Pero incluso a pesar de eso, mi postura es la de no entrometerme en nada de eso, no juzgarlo, porque creo que todo sirve como una lección, como un proceso de aprendizaje personal y grupal, y aún más importante que eso, mi mensaje básico, lo que realmente quiero transmitir y quiero que se entienda, es que a nivel relativo todo eso no es tan importante, porque si aplicamos esfuerzo, decisión y comprensión sobre lo que está pasando podemos cambiarlo fácilmente, porque todo eso está sujeto a dos leyes que en realidad muestran la naturaleza impermanente y cambiante de todo lo que aparece y ocurre. Esas dos leyes son la ley de causa y efecto, y la ley de la interdependencia.

¿Es que no es evidente, cuando uno observa el funcionamiento de estas dos leyes, que todo es impermanente, que todo puede ser modificable, que todo es maleable?, por lo tanto, da igual que lo que hayamos hecho en el pasado o estemos haciendo en el presente esté hecho todavía por ignorancia o por impulsos o tendencias emocionales o mentales, la realidad es que puede ser modificado en cualquier momento, si nos ponemos a ello. Por lo tanto, si no nos gusta lo que estamos experimentando, que es el resultado, evidentemente, de nuestros actos y decisiones pasadas y presente, pues pongámonos a cambiarlo ¿no?, ¿quién nos dice que no lo hagamos? ¿Por qué vamos a querer depender de algo o alguien externo para que eso cambie, si lo que nos ha llevado a eso hasta ahora han sido decisiones personales?, ¿no somos nosotros los que debemos cambiarlo todo, si es eso lo que deseamos?

Y por otro lado, lo que muestran estas leyes y la impermanencia en sí, es todavía algo más profundo si lo examinamos, y es que todo lo que aparece y percibimos, al estar en un continuo cambio, al ser modificable, en realidad es como una ilusión, es decir, no podemos encontrar o definir de forma precisa o definitiva que todo eso que percibimos, ocurre, aparece o hacemos, realmente existe tal y como ocurre, aparece, y percibimos.  Por lo tanto, este nivel de comprensión se aproxima todavía mucho más al nivel más alto o sutil de la realidad verdadera, que es, si todo es interdependiente, si todo está sujeto a causas y efectos, si debido a eso todo muestra su cara de impermanencia e inestabilidad, si por esa razón es como una ilusión no encontrable ni definible, si realmente es como un espejismo, finalmente podemos decir que no tiene naturaleza o sustancia o realidad última, encontrable, tangible, definitiva, por lo tanto, quiere decir que da igual lo que hayamos hecho, da igual lo que hayamos o estemos experimentando, da igual el fenómeno que aparezca, no hay nada realmente existente en todo eso, por lo tanto está vacío de existencia intrínseca, y esto hermanos, es el final o la trascendencia del sufrimiento, es el gran descanso, es la paz de nirvana. Y solo para poder mostrar esto y daros espacio, es la razón de por qué digo que no me interesan vuestras vidas ordinarias, porque no quiero que os encerréis en una ilusión, no quiero que os obsesionéis y caigáis en infinitas fijaciones, que producen apegos y rechazos continuos sobre todo lo que es superficial. Lo que quiero es que rompáis ese ciclo vicioso y destructivo, porque destruye vuestra felicidad natural, destruye el estado de verdadero descanso en lo que sois, porque oculta o cubre la verdadera realidad de la cosas. Por eso, estas enseñanzas son para que aprendáis a apreciar La Clave del Verdadero Reconocimiento de lo que Es, de la Realidad Verdadera, de la Ilusioriedad de Todo, y finalmente se abra la Realización a vuestra Propia Conciencia Pura.

Una vez dicho esto, sigamos con el tema a tratar hoy.

Bien, seguimos con lo que empezamos la semana pasada, que es el desarrollo de la renuncia sobre nuestro mundo externo, interno y sutil. Cuando hablamos la semana pasada de la necesidad de renunciar a los actos y tendencias negativas, es debido a la comprensión del karma, lo cual es algo muy importante a reflexionar, porque los seres ordinarios no suelen contemplar la ley de causa y efecto, por lo tanto, les cuesta mucho abandonar los actos negativos en los tres niveles tal y como explicamos la semana anterior. Pero la decisión de abandonar los actos negativos a través del método, exige una gran fortaleza y voluntad personal, más que estar derivado de comprensión profunda o conocimiento, por lo tanto, en esta semana vamos a contemplar el nivel de renuncia que se deriva debido a la contemplación de la impermanencia. ¿Esto qué quiere decir? Pues que si nos dedicáramos realmente, de una forma constante a contemplar lo que significa la impermanencia de todos los fenómenos, sean burdos o sutiles, esto generaría tal grado de comprensión o conocimiento sobre la naturaleza cambiante de todo, que nos ayudaría de una manera muy directa a abandonar, no por mera fuerza e intención, sino abandonar, por medio de un conocimiento adquirido que antes realmente no poseíamos, la razón de nuestros apegos y rechazos. Aunque este nivel de conocimiento todavía no es el definitivo y último que necesitamos para cortar absolutamente todo enganche o agarre a los fenómenos como reales, sí es muy útil para seguir avanzando con el proceso en sí de renuncia, y que no solo dependa de puro esfuerzo y control.

De esta forma, esto consiste en contemplar la naturaleza cambiante de todo lo que surge, y aunque podemos empezar con fenómenos externos tipo posesiones, personas, relaciones, etc., lo ideal es hacer la contemplación sobre la mente y las emociones, que son más sutiles y las causantes de todos los demás apegos. Si por ejemplo lo hiciéramos sobre personas, lo que contemplaríamos cuando sentimos atracción hacia alguien, es darnos cuenta de que esa persona no va a mantenerse con esa apariencia todo el tiempo, o no va a mantenerse como amiga todo el tiempo, ni vivirá todo el tiempo, por lo tanto, si contemplamos esto profundamente, de forma natural nos enseña y ayuda a renunciar al apego que podamos tener a la apariencia o relación con esa persona. Si lo hacemos sobre una relación que es buena y tiene sentido para nosotros, lo que contemplaríamos cuando desarrollamos apego o rechazo, es que esa relación no tiene por qué mantenerse de esa manera por mucho tiempo, porque la realidad es que los tipos de relación pueden darse la vuelta en cualquier momento, por cosas que ni podríamos pensar que podían pasar, y de pronto ya no es lo que era, o esa persona o personas no nos tratan igual, o no nos ayudan igual, o lo que sea, por eso, aquí contemplamos la impermanencia no solo de la relación como tal, de que puede cambiar a cualquier cosa en cualquier momento, sino también la impermanencia de lo que nosotros sentimos en esa relación, eso también puede cambiar y está cambiando continuamente.

Lo que esto nos enseña y ayuda es a no generar un apego o rechazo demasiado sólido, o con demasiada justificación por nuestra parte, es decir, si aceptamos realmente la naturaleza del cambio, no nos sentiremos muy afectados cuando eso que antes era de una manera, ahora ya no lo es; no empezaremos a buscar culpables por todos lados porque no nos gusta lo que está pasando, cosa que solemos hacer de forma inmadura, no nos sentiremos desilusionados o desesperados o engañados tanto como solemos hacerlo, porque pensábamos que eso realmente iba a durar. Eso es un autoengaño, y vivimos con ese autoengaño toda la vida, porque se ha convertido en un hábito, y eso lo hace natural, y al hacerse natural parece más real. Pero para salir del sufrimiento debemos desmontar todos estos hábitos basados en comprensiones incorrectas. Amigos, ninguno de esos hábitos puede quedar vivo, porque todos son causas de presente y futuro sufrimiento, y si uno se pregunta qué quiere de verdad, la respuesta es “yo no quiero sufrir más”, pero para conseguir eso, hay que hacer muchos cambios en nuestros actos, formas de percibir etc., o sea que, si eso es lo que queréis, seguid la enseñanza y aplicarla.

Entonces estamos en la contemplación de la impermanencia, y cuando te ves agarrado a algo, esperando algo, teniendo un exceso de preocupación, miedo, etc., por algo, contemplas su naturaleza, cuando ves que un montón de pensamientos repetitivos te vuelven una y otra vez, no reacciones ante ellos como de costumbre, es decir, con apego o rechazo, sino que contempla su naturaleza cambiante, date cuenta de que hace un rato no eran así, eran otra cosa, o no estaban, o simplemente solo tenías pensamientos buenos, por eso, te das cuenta de su impermanencia, tanto de los buenos como de los malos, y simplemente los dejas ser, ¿ser qué?, pues lo que son, no hay que superimponer nada nuevo, eso es lo bueno de este proceso y sistema, es que los dejas ser lo que son, sí sí, simplemente son apariencias impermanentes que conforme surgen desaparecen, solo son eso ¿no? ¿Es así o no?, ¿o son algo más? ¿No es esa su naturaleza? Que quiere decir ¿no es ese su funcionamiento? ¿No hacen eso? ¿No hace todo lo que surge, lo que aparece, lo que vemos, poseemos, sentimos, percibimos, agarramos, rechazamos, con lo que sufrimos, no es esa su naturaleza? Pues bien, esto no se puede quedar en una mera idea; si es así de verdad, ¿qué hago sufriendo por que algo aparece? ¿No va a desaparecer prácticamente al instante?, ¿qué hago sufriendo con lo que no me gusta? ¿No va a desaparecer casi al instante? ¡Si lo dejo ser lo que es, claro! ¿Qué persona inteligente seguiría agarrando o apegándose o rechazando o sufriendo por algo que es ilusorio, una vez que ha visto que es impermanente? No sé, no sé.

O sea que, aquí nos damos cuenta de que hemos generado realmente un hábito muy malo, que es quedarnos enganchados con cosas que están desapareciendo o han desaparecido, es decir, que más bien vivimos de la memoria de lo que eran, o de lo que nos hubiera gustado que fueran, o peor todavía, de lo que nos gustaría que fueran, pero pocas veces, muy pocas, los seres ordinarios viven de acuerdo a la verdadera naturaleza cambiante de los fenómenos, porque simplemente tenemos apego y rechazo hacia los fenómenos generando un velo imaginario que fortifica esos apegos y rechazos, porque no queremos ver la naturaleza cambiante de la cosas, quizás porque nos duele, pero es mejor un dolor por toma de consciencia y que sea leve, que un dolor por un trompazo con esa realidad de los fenómenos, y que sea duro y profundo y produzca luego más enredo.

En realidad, lo que buscamos es felicidad, y para conseguirlo necesitamos liberarnos de todos los patrones y formas de ver incorrectas, y para hacer eso hay que ver cómo son las cosas, y haciendo eso ganamos cualidades que necesitamos para conseguir la meta, como en este caso, en donde esta contemplación nos ayuda a generar un nivel de renuncia mucho más profundo, basado en comprensión de la naturaleza de los fenómenos. Esta contemplación también nos ayuda a poder generar calma mental, pero básicamente se da debido a que entendemos que no podemos estar persiguiendo algo impermanente todo el tiempo. Claro, antes lo perseguíamos porque creíamos que era permanente, que iba a durar exactamente como lo habíamos encontrado o percibido, pero cuando eso se desmonta por una contemplación profunda y continua de la impermanencia, en realidad os digo que hay un alivio interior, porque lo de antes estaba basado en una mera ilusión o superimposicion de tu mente ignorante sobre la naturaleza real de los fenómenos, es decir, que son impermanentes, ¡TODOS!

La buena noticia, es que solo hay uno que no es impermanente, y eso es la naturaleza de la mente, la luminosidad innata o la consciencia pura, el Ser Primordial, eso no es impermamente, lo que pasa es que uno todavía no se ha realizado a sí mismo y por eso no puede disfrutar de su verdadero estado. Ha estado viviendo totalmente pegado a una mentira, ha intentado generar cualidades o logros (placer, satisfacción, un sentimiento,  fortaleza, inteligencia etc.) basados en algo impermanente, y claro, de ahí el problema, porque eso, EVIDENTEMENTE, no puede durar, ya que su naturaleza no es esa.

Entonces, darnos cuenta de todo esto es algo importantísimo y crucial, y saber que la mente iluminada, la realización de la verdad, la sabiduría innata, no están tocadas por esa naturaleza cambiante, eso es un respiro, eso es como entender la tercera verdad noble, la Verdad del Cese, es decir, existe la iluminación, existe el cese del sufrimiento, porque la mente de consciencia pura en sí, no es impermanente, ¡UF, Qué alivio, no!

Lo único en lo que puedo depender y confiar, es La Mente Iluminada.

Por lo tanto, hagamos eso, vamos a contemplar la naturaleza de cualquier cosa que percibimos, pensamos, sentimos, etc., que surge en nuestra consciencia, como impermanente. No hay que imaginar nada, solo hay que ver cuál es su naturaleza, si es permanente o es impermanente. Si surgen pensamientos, vemos eso, si sobre esos pensamientos se genera una sensación o impulso de apego y rechazo, dirigimos nuestro enfoque a eso y vemos si es permanente o impermanente. Si nos sentimos mal por algo que pasa, o algo que nos ha pasado, contemplamos si es permanente o impermanente. Y cuando veamos lo que es, veréis que la razón de porqué podéis o debéis aplicar renuncia, está mucho más clara, y se hace mucho más fácil, debido eso que habéis comprendido.

Por lo tanto, hagamos eso.