La Clave del Verdadero Reconocimiento 9

Sábado 8 de diciembre 2018

Bien, hoy vamos a continuar con el tema de la semana pasada; estamos hablando sobre la meditación y la post-meditación en diferentes niveles del proceso del camino espiritual en sí. La semana pasada se di una explicación sobre qué hay que reflexionar o meditar cuando uno se sienta y cuando uno se mueve. Todo eso que se dijo, en realidad, tiene que ver con los aspectos de lo que se llama “elaboración”; es decir, no hay nada de lo que se comentó que realmente apuntara o mostrara, de forma clara y directa, la realidad de la mente tal cual es, sino que todo estaba relacionado con aspectos progresivos de análisis respecto a la percepción del mundo manifestado, incluyendo cuando hablamos de la interdependencia. O sea que, incluso ese tema que ya es sabiduría, está basado en elaboración mental o análisis intelectual, pero no en percepción directa de la realidad tal cual es.

Pero también es verdad, que el nivel de análisis de Madhyamika, el camino medio donde se habla de la interdependencia, o de que todo es una mera designación etc., solo sirve para destruir la propia elaboración de la mente. O sea que es como usar la fricción de dos palos de madera para encender fuego, pero una vez el fuego se enciende, ambos palos se queman. Lo que quiero decir es que es un método muy profundo que, aunque aparentemente implica cierto uso de conceptos y puntos de vista intelectuales, su fin es destruir la conceptualización de forma total y revelar la verdad, clara y directamente.

La única diferencia entre esto último y el camino de Mahamudra y Dzogchen, es que estos dos van directamente al lugar donde ocurre toda la percepción y experiencia del individuo, donde se da todo el despliegue de conceptos, emociones, creencias etc. Por lo tanto, se consideran caminos de percepción directa de la realidad, y no tanto de análisis intelectual. Es decir, que no hay elucubración, sino que uno va directamente al grano para resolver el problema de un plumazo, si es que uno lo entiende y lo usa correctamente.

Cuando la semana pasada hablábamos de la impermanencia, los sufrimientos de samsara, el karma, etc. todo eso tiene que ver con la realidad convencional o aparente. Es decir, algo que aparece de cierta manera, pero que en realidad, en su nivel último o fundamental, no es así. Y todo lo que se habla en Mahamudra y Dzogchen tiene que ver con la realidad última, o sea que, no es algo que aparece a la mente ordinaria, como la verdad convencional, sino que es algo que solo se le aparece a la mente de sabiduría.

También hay que entender que, en todos los caminos progresivos, es decir, que necesitan elaboración o elucubración intelectual, se dice que la sabiduría es algo que se va adquiriendo gradualmente. Como si uno fuera acumulándola por medio de ciertos métodos o prácticas que van eliminando la ignorancia, y por otro lado van generando sabiduría. Y se dice que esto es un proceso gradual, lento y muy largo.

Por otro lado, en Mahamudra y Dzogchen, la sabiduría se denomina como sabiduría innata. Es decir, que es algo que ya está dentro de nosotros, en nuestra mente; no es algo a lograr que no existe ya. Porque si no existe, tendríamos entonces que generarlo de nuevo, por lo tanto, sería una fabricación individual o grupal, pero no una realidad verdadera autoexistente, que es tal y como lo explican estos dos caminos superiores. Por lo tanto, es importante entender que, la iluminación se puede lograr porque en nosotros ya existe la iluminación. Y no es el caso de que vamos a despertar o vamos a lograr o alcanzar un cierto lugar al que nos dirigimos, totalmente diferente a lo que somos, sino que la joya, el fruto, el estado de despertar, ya es autoexistente dentro de nosotros mismos, y no en está en ningún otro lugar. Por eso, en Dzogchen, la iluminación está considerada como Re-Iluminación, o sea que simplemente se refiere al despertar a tu propia naturaleza que ya es eso. Todo esto es muy importante que se entienda.

Entonces, el proceso de práctica de acuerdo a esta comprensión que estoy explicando tiene más que ver con resolver nuestra mente directamente, ver lo que es en vez de imaginar, alucinar o intelectualizar lo que es. Por lo tanto, todo ser sintiente que tiene mente, que puede percibir y conocer, posee la naturaleza de buddha. Y no pensar aquí buddha como si fuera alguien, o como si fuera una religión. Simplemente se refiere a la naturaleza del despertar, es decir, que posee la naturaleza de la realidad verdadera, de lo que es, como es, por sí mismo, sin creador, sin distorsión, sin fabricación.

De forma simple y clara: lo que somos para empezar es el buddha, como estado de mente despierta, como consciencia pura. Despierta y pura quiere decir que no está sujeta a la ignorancia, a la confusión, al adormecimiento de la inconsciencia del no saber lo que es. O sea que, la naturaleza de nuestra mente, lo que es en sí misma, no está sujeta a samsara, ni a la dualidad, ni a todo lo que conlleva, sino que por sí misma, en sí misma, está despierta, es totalmente consciente y lúcida. Y es pura, es decir, no está tocada por nada de lo que surge o aparece.

Todo esto es importante que se entienda para saber qué camino estamos practicando, en qué camino nos estamos introduciendo. Porque así sabremos percibirlo directamente tal cual se enseña y es. Si no, corremos el peligro de caer en miles de alucinaciones, y no sabremos romper el hábito. No sabremos reconocer la verdad de lo que ya es, tal y como es. Por eso es importante ubicar todo esto primero intelectualmente y distinguir el proceso de acercamiento, práctica y resolución de los diferentes niveles del dharma.

Aunque Mahamudra y Dzogchen en esencia son lo mismo, y cuando uno ha reconocido la verdad de su mente despierta directamente a los pies del maestro, no existe la más mínima diferencia en su modo de progreso o total maduración, en realidad sí existen pequeñas diferencias a la hora de presentarlo o indicar lo que es. Para mí, tal y como lo he estudiado y lo entiendo, la diferencia solo está al principio del camino en sí.

A modo general, se puede decir que Mahamudra promueve un cierto pequeño nivel de investigación dentro de la mente, para poder, de manera segura y progresiva, eliminar las dudas de lo que es la verdadera visión de la naturaleza de la mente. Este proceso es muy bueno y en la mayoría de los casos es indispensable hacerlo porque te asegura que vas a verlo si lo haces persistente y correctamente. Por lo tanto, es un método asequible para todo el mundo, da igual cual sea tu nivel de maduración.

Dzogchen, sin embargo, aunque también puede tener ciertos preámbulos para que entres en la visión, lo que pretende, si todas las circunstancias son favorables, es introducir al discípulo de forma directa a la sabiduría innata, que aquí se llama “rigpa”, autoconsciencia, o consciencia pura en sí. Si en la transmisión de esta introducción, que normalmente se da a través de las palabras, el discípulo realmente ve directamente esa consciencia pura tal cual es, en este camino se dice, que a partir de ahí tú ya tienes la visión, y que esa es la base de la iluminación. Por lo tanto, solo tienes que morar ahí de forma natural. Solo tienes que reconocer ese estado de consciencia autoexistente hasta que no te requiera esfuerzo estar en él; con lo que la meditación está libre de dualidad desde el principio, la acción o conducta es espontánea y está libre de artificio, deliberación, corrección y extremos; y el fruto ya está logrado en la propia visión. Por lo tanto, entiendes que no hay nada que lograr aparte de eso. Entiendes o ves que es autoexistente y autoluminosa, y que, por lo tanto, no puedes perderla, ni hay ninguna otra cosa más aparte de eso, ningún otro fruto superior; de esta manera, la tensión, el esfuerzo, llega a su final, el miedo y la expectación se colapsan, y uno entra en la disolución de todos los fenómenos en dharmata, la realidad verdadera, la luminosidad innata o la consciencia pura. Y esta es la verdadera y última resolución de la mente en sí, de lo que es eternamente.

A partir de aquí, ya no existen extremos, ni burdos ni sutiles. No existe la percepción de estados opuestos a ningún nivel. Este estado está más allá de todo lo conocible con la mente ordinaria. Es trascendencia total. No, no. No estoy nombrándome a mí mismo. Es que realmente es así. Es lo que significa el mantra del Prañjaparamita: Om Gate Gate Paragate Parasamgate Bodhi Soha. Este mantra solo expresa que el Bodhi, la mente iluminada, mora más allá de cualquier cosa conocida, pensada, sentida, creída etc., O sea que es la visión pura a su nivel último y completo. No quedan residuos ni tendencias. Uno ve y mora en Bodhi, el Despertar Innato, autoluminoso y autoconsciente, el cual no existe en ningún sitio concreto. Es como el espacio, sin principio ni final, sin tiempo de estar o no estar, sin sustancia que encontrar. O sea que es pureza primordial, liberación primordial. Eso es Bodhi y eso es Trascendencia Total, Ja Ja Ja.

Entonces, ahora ya, para ir al grano del tema de hoy, QUÉ ES MEDITACION y QUÉ ES POST-MEDITACIÓN. Claro, esto puede ser breve o puede ser muuuuuuy largo de explicar. Pero por hoy vamos a dar la versión breve. Lo que voy a comentar aquí, es el nivel directo y más radical de Dzogchen:

Agarraos porque entramos en la paradoja:

Aquí, ver es no ver nada; meditar, es no meditar en nada; hacer, es no hacer nada; y lograr, es no lograr nada.

Explicación:

La Visión: ver es no ver nada, esto es la visión. Aquello que, si uno sabe cómo percibirlo, está viendo directamente la realidad verdadera en su estado prístino, genuino e impoluto. Es lo que está más allá de ser creado o destruido; esto es lo que se llama “ver la cara de Samantabhadra”, o lo que es lo mismo, “ver tu propia cara”, ja ja ja.

Ver tu propia cara es simplemente ver que no hay dos, es decir, alguien viendo algo, sino que solo hay uno. Y eso es reconocer la pura consciencia en sí misma, lo que es, tal y como es, por virtud de lo que es.

Es verdad que todo este tipo de explicaciones pueden ser difíciles de entender, porque estamos acostumbrados a usar los parámetros definidos de nuestros conceptos, y este tipo de explicación sale de lo que está más allá de los conceptos. Por eso cuesta entenderlo desde los niveles más limitados de la mente; en realidad todo esto solo se entiende poniendo en práctica las enseñanzas recibidas, así que, sed persistentes. Además, uno también debe llevar cuidado en no malinterpretarlas, porque si no, realmente uno no sabe reconocer lo que es, y simplemente sigue pensando igual que antes, aunque pueda creer que está en algún sitio llamado “naturaleza de la mente”. Que quede claro que, en la naturaleza de la mente o la consciencia pura, no hay dualidad, porque mientras que haya dualidad, uno simplemente está en la mente ordinaria de pensamientos, fabricaciones y fijaciones, y por lo tanto, eso está muy lejos de la mente no dual.

Finalmente, aunque en la visión no hay nada que ver, si uno no reconoce la presencia de la consciencia pura en sí, puede que caiga en un estado sin pensamientos, o en un estado de absorción de consciencia, pero ahí hay supresión o fijación, lo que significa que simplemente no está en la visión de Dzogchen.

La Meditación: meditar es no meditar en nada, porque aquí, una vez que has reconocido la consciencia pura como tal, no hay pretensión de estar colocado de alguna manera en eso que uno ha visto. Porque si eso es tu cara, y tu cara ya va contigo puesta, ¿no quiere decir que eso es natural? ¿Qué vas a mantener y cómo? Por lo tanto, solo estar en la consciencia en sí, sin pretensión, sin artificio, de forma natural en eso que ya has reconocido, tu propia consciencia pura autoexistente, donde no hay dos, donde solo está el Uno sin el Uno, eso mismo es la meditación. O sea que, para que os sea más cercano, es como que la meditación es simplemente dejar ser lo que ya es. Para que me entendáis.

Finalmente, aunque en esta meditación no se medita en nada, si uno limita su meditación a un estado concreto de control o restricción sobre la consciencia para que no se mueva, eso implica limitación conceptual y no describe el estado natural libre de fijación y puntos de referencia de Dzogchen.

La Acción: hacer es no hacer nada. Esto simplemente significa que no caigas en apegos ni rechazos sobre lo que surge o lo que se mueve. Hazlo todo espontáneamente, sin carga, sin necesidades, sin deseos ni frustraciones. Hazlo tal cual surge, de acuerdo a la necesidad del momento y del trabajo en cuestión, sin expectaciones de fruto. Es decir, sin búsqueda de recompensa; no hagas las cosas para ser más feliz, o para tener más paz, o para conseguir algo, ya sea mundano o supramundano; tú ya estás en el reconocimiento de lo que eres, ahí empieza y acaba tu día, tu destino, tu vida, tu existencia. Eso es soltura real, eso es DESPREOCUPACIÓN NATURAL. Más o menos ese es el tipo de acción, libre de fijaciones de “bueno y malo”, “correcto e incorrecto”, “gustos y disgustos”, etc. Aquí no hay errores, no hay nada que corregir, pero tampoco te distraes de tu naturaleza esencial. Aquí todo se hace en perfecta ecuanimidad.

Finalmente, si en este hacer del no hacer nada, uno desarrolla preferencias, es decir, gustos y disgustos sobre las actividades naturales que se despliegan, uno está cayendo en extremos emocionales, y esto queda lejos de las acciones de una consciencia pura que actúa de forma espontánea y que no se fija en los frutos de las acciones.

El Fruto: lograr es no lograr nada; si ya hemos dicho al principio de la enseñanza que la mente despierta original ya estaba en ti, totalmente despierta y pura incluso mientras que supuestamente eres “un ser sintiente ordinario en samsara que está sujeto a la dualidad”, cuando reconoces tu cara original, al mismísimo buddha, y ves que trasciende el tiempo, que trasciende el esfuerzo, que no está hecho de ninguna sustancia, que no ha sido creado por nadie, entonces tampoco puede ser destruido por unas cuantas apariencias vacías (pensamientos, emociones etc.) ¿no? Pues comprender esto es estar en el fruto. Y esto implica que todas las tendencias y velos sobre lo que habíamos estado creyendo, agarrando, alucinando, etc., desde el tiempo sin principio, se colapsan, se disuelven o simplemente se resuelven en la propia naturaleza de la mente despierta. Es decir, en su propia esencia original, en lo que ya estaba. Por lo tanto, samsara y nirvana se disuelven en la sabiduría primordial que es tu cara de consciencia pura, el Uno sin Uno, la Luminosidad Innata.

Finalmente, aunque el logro verdadero está libre de un logro concreto que esté en algún sitio o momento, si uno no tiene confianza total en su propia naturaleza mental, en su propia luminosidad innata que todo lo penetra, uno siempre estará esperando conseguir algo nuevo o diferente, y eso obstaculiza el verdadero logro que está autoconseguido en ti mismo.

Y esto esto esto esto es todo amigos…..

Por lo tanto, Reconoced lo que sois…por virtud de lo que ya sois.

Es decir, ¿requiere algún esfuerzo ser lo que eres en realidad?

¿Está lo que tú eres tocado realmente por las apariencias que surgen de ti?

¿Qué es lo que tú eres?

Preguntáoslo con intensidad y mirad con intensidad, con un punto de atención sobre Eso que ES, y ya está, no haced nada más.

Todo lo que surge, no se separa de tu esencia, ni sale, ni se mueve, ni se va a otro sitio que no sea a tu esencia, y tu esencia solo es mente despierta, pura e inamovible, porque es como el espacio, es el testigo de todo, simplemente como espacio supremamente lúcido que lo contiene y lo penetra todo.

No hay nada más que reconocer ni que lograr, quedaos tranquilos y seguros en eso.

Convicción total de lo que es, ¿Es o no es? ¿Es así o no?

¿Alguien lo crea? ¿Alguien lo destruye? ¿Alguien lo tiene que mantener? ¿Alguien lo puede perder?

Nai. ESO es Eterno, está vivo eternamente, lúcido eternamente, es vacío como el espacio eternamente. Esta es la luminosidad innata de la que hablaba el Buddha cuando consiguió la iluminación.

ESO es lo que ES, y nada más, Simplicidad total, Naturalidad total, Trascendencia Total.